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Factores que ayudan a alargar la vida útil de un vehículo

Un vehículo, que podría definirse como una máquina compuesta por miles de piezas y elementos, sufre un desgaste constante debido al uso y requiere un mantenimiento periódico para asegurar su correcto funcionamiento.

Pero además del mantenimiento, existen trucos y consejos que ayudan a alargar mucho la vida útil de un vehículo, a base de mitigar el desgaste de las distintas piezas y componentes. A continuación vamos a listar estos factores, dividiéndolos en dos áreas principales: el control periódico y el uso adecuado.

 

El control periódico, clave para alargar la vida útil de los componentes

El control periódico del vehículo no se refiere solamente a realizar los mantenimientos cuando corresponde, sino que se basa en realizar chequeos poco exhaustivos al vehículo con cierta periodicidad. Al menos una vez al mes hay que revisar el estado de las ruedas y neumáticos, así como sus presiones. De esta forma se detectará a tiempo cualquier irregularidad que pueda derivar en averías y daños ocultos en los sistemas de suspensión y dirección.

Asimismo, cada cierto kilometraje es conveniente realizar un chequeo del motor y sus componentes, así como revisar todos los niveles de fluidos tales como el aceite, el líquido refrigerante, líquido de la servodirección (si es hidráulica), etc.

 

Con este simple gesto, además de comprobar que todos los niveles siempre se encuentran en su punto correcto, se podrán detectar posibles fugas que pueden acabar evolucionando en averías.

Otro de los puntos importantes a revisar es el estado de la correa o correas de accesorios. Un simple vistazo permitirá ver si se encuentra en un estado correcto o presenta irregularidades tales como agrietamientos o desgaste irregular, lo cual estaría indicando un mal funcionamiento o riesgo de romperse y provocar daños al motor.

Mantener la mecánica limpia también es un factor que puede alargar la vida útil de un vehículo, ya que con el uso y el tiempo se acumulan suciedad, polvo o sudoraciones de fluidos que acaban dañando elementos de goma, como manguitos, correas o plásticos.

Una conducción adecuada es vital para el buen estado del vehículo

Por su parte, el uso eficaz del coche, así como la manera de conducir, son igual de importantes que los chequeos de cara a alargar la vida útil del vehículo.

En primer lugar, algo totalmente determinante para la vida de cualquier motor es respetar los tiempos de calentamiento y engrase al arrancar en frío. El 75% del desgaste del motor se produce en los primeros minutos de arranque en frío, por lo que respetar estos tiempos resulta directamente proporcional a la vida útil del motor. Se recomienda, por lo general, arrancar el motor y dejarlo 1 o 2 minutos al ralentí, para que el aceite tenga tiempo de correr por el circuito de lubricación y engrasar todos los componentes del mismo.

 

De la misma manera, es sumamente importante no solicitar grandes esfuerzos al motor hasta que no haya alcanzado su temperatura óptima de trabajo. Hay que tener en cuenta que la diferencia de temperaturas en frío entre la parte alta del motor (la culata, donde explota la mezcla aire-combustible) y la parte baja (bloque y cárter de aceite) es abismal en los primeros minutos del arranque. Se trata de diferencias de temperatura de 150ºC, lo que no hace ningún favor al proceso de dilatación de los metales que componen los distintos elementos del motor.

Más importante es aun en motores equipados con turbo, ya sean gasolina o diésel. El turbo requiere de un engrase perfecto y, debido a que usa los gases de escape para trabajar, el contraste de temperaturas es más acusado que en el resto del motor. Por estos motivos se recomienda especial pulcritud a la hora de arrancar un motor turboalimentado en frío.

Asimismo, se recomienda esperar a que el motor baje al ralentí antes de cortar el contacto. Esto es debido a que el turbo lleva una inercia y, si se corta el contacto con el motor acelerado, automáticamente se corta también el engrase del turbo, que empieza a girar bruscamente sin engrase y corre graves riesgos de dañar irremediablemente el eje y sus rodamientos.

Una vez en marcha y con las temperaturas en orden, otro pequeño truco para alargar la vida útil es no conducir con la mano apoyada en la palanca del cambio de marchas. La presión que se ejerce sobre la palanca se transmite directamente al cambio de marchas, aun cuando no se cambia de una marcha a otra. Esto significa que los componentes internos del cambio están sometidos a un esfuerzo y estrés totalmente innecesarios, reduciendo de esta manera su vida útil.

 

Otra de las costumbres al volante que se deben evitar es conducir con el pie izquierdo permanentemente apoyado en el pedal de embrague, aun sin pisarlo. ¿El motivo? Igual que con la palanca del cambio, esta pequeña presión se transmite al sistema de embrague y se le somete a un esfuerzo y estrés totalmente inútiles, que repercute directamente en la vida útil de este sistema.

Por último, cabe recordar que una conducción suave y progresiva, sin realizar acelerones y frenazos bruscos, marca la diferencia entre que un coche de 10 años de antigüedad se mantenga en perfecto estado o con un deterioro insalvable. Si se realiza una conducción agresiva e irrespetuosa con el coche, tanto los sistemas de suspensión como dirección, además de los sistemas de transmisión de fuerza y rodamientos de rueda, neumáticos y frenos acortarán irremediablemente su vida útil, comportando también una gran cantidad de gastos debido a averías y sustituciones más frecuentes de componentes.

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